Teniente Arturo Duarte Carrión
EL AMETRALLADOR
Don Arturo como militar, con otros dos
soldados, había recibido órdenes de cuidar la entrada del Campo de Marte, que
quedaba frente a lo que fue poco después, el Instituto Pedagógico y esquina
opuesta a lo que sería el Hormiguero, con una ametralladora de trípode. . Don
Arturo había recibido instrucciones de sus superiores de no dejar pasar a nadie
más allá de la altura donde se encontraba y de usar la ametralladora contra el
gentío sino podía contenerlo de otra manera.
Al aproximarse la multitud y no acatar el
alto hecho por los militares, don Arturo se vio en el dilema de si utilizar o
no la ametralladora, si obedecer las instrucciones recibidas y provocar una
masacre o dejar que la muchedumbre pasara y posiblemente matara a los soldados
que no habían obedecido las instrucciones superiores.
En ese momento don Arturo se dio cuenta
que había errado en su profesión, que él era incapaz de usar aquella arma
contra sus semejantes aunque le costara la vida. Por lo que decidió dejar pasar
a la multitud y soportar las consecuencias. Para fortuna para don Arturo y sus
dos compañeros la aglomeración solamente transitó por el lugar vociferando en
contra del gobierno por la adopción de medidas dictatoriales en contra de los
intereses populares, y en apoyo de la revuelta, para disolverse poco después.
Los soldados solamente recibieron una
fuerte reprimenda de sus superiores sin recibir otro tipo de sanción.

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