lunes, 20 de junio de 2016

Mi gallo una historia y su poesía por Anabella Castellón y Arturo Duarte Carrión



 Anabella Castellón 
Vestida de David Crockett
1957



Anabella Castellón y su abuelito
Arturo Duarte Carrión 
Desayunando por 1960



Arturo y su nieta  Anabella 
en 1970




MI GALLO
Por Anabella Castellón Duarte
Mi mamá nos compró a mi hermanito Aldo y a mi dos pollitos que vendía nuestro vecino Don Bernabé Pérez, para que jugaramos, lo alimentáramos y lo cuidáramos.
Los pollitos crecieron y mi mama mandó a uno de ellos a cocinarlo en caldo para la cena de ese día. Cuando no dimos cuenta mi hermanito y yo no pudimos comerlo y nos dio tanta tristeza y lloramos por varias horas de dolor. Mi mama al vernos tan apesarados nos prometió que el otro pollo no lo iba a ser caldo.
El pollito creció y creció y se hizo un hermoso gallo con su plumaje bellísimo y su cacaraquear sonoro que nos despertaba cada mañana. El gallito nos perseguía por toda la casa, a mí me cuidaba como si yo fuera su mamá, pero perseguía a otras personas de la casa de mi abuelito y los picoteaba porque se defendía, ¡no querían al gallito! y un día se defendió de una señora, la picoteó por varias partes del cuerpo y mi mamá decidió entonces mandarlo a una finca cerca de un pueblo llamado Madrera. Me imagino que el gallito fue a parar a la olla y lo hicieron sopa. 
Mi abuelito que era poeta le dedicó una poesía bellísima a mi gallo por suplicas de está su nieta que quería oír un cuento de su gallito. Ahora que estoy revisando las poesías del Abuelo me encontré mi cuento en forma de una bella poesía y dedicado a mí.
Que felicidad! Recordar es volver a vivir. He aquí el poema de mi abuelito Arturo Duarte Carrión
TENGO UN GALLITO
Para mi nietecita Anabella Castellón Duarte
Tengo un gallito canoro
que da su saludo al día
con acento de alegría,
temprano al amanecer,
y al sacudir sus alas
parece decirle al Cielo
con el Sol: Cristo NACIÓ...

Es elegante y altivo
con prestancia militar
y con pasos de cadete
marcha en rítmico compás.

Hay que verlo cuando llama
con caricias de ternura
a las inquietas gallinas
en su bello despertar.

A todas les echa el ala,
y militar de gran escala
de nuevo vuelve a cantar
con el Sol: Cristo NACIÓ...

Luce lindo mi gallito,
adorno de mi jardín,
contándole a sus gallinas
con sus amores sin fin.

ARTURO DUARTE CARRION
ABRIL 1970


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